Suicidio: reconocerlo y reaccionar a tiempo

La Agencia francesa de acreditación y evaluación en sanidad (ANAES) aclaró, en sus recomendaciones sobre la crisis suicidas, los medios a través de los cuales el entorno de una persona puede reconocer la crisis y cómo debe reaccionar.

Reconocer las primeras señales

En sentido estricto, no existen criterios diagnósticos de la crisis suicida. Sin embargo, el Anaes, ha identificado, basándose en los casos y en la opinión de los expertos, tres tipos de señales que hay que tener en cuenta:

  • La expresión de ideas e intenciones suicidas. La persona comunicará, directa o indirectamente, mensajes como: “quiero morir”, “no puedo más, me gustaría desaparecer”. La persona puede expresarse mediante palabras pero también a través de textos o dibujos. Según los especialistas, es muy importante tener en cuenta estas señales.
  • Las manifestaciones de crisis psíquica. La persona puede experimentar distintos trastornos: cansancio, ansiedad, tristeza, irritabilidad y agresividad, trastornos del sueño, pérdida de la ilusión, sentimiento de fracaso e inutilidad, mala imagen de sí mismo, incapacidad para encontrar soluciones a sus problemas, desórdenes de la memoria, pérdida de apetito o bulimia, abstracción, dependencia al alcohol y al tabaco
  • Un contexto de vulnerabilidad. La depresión, la impulsividad (en los actos o las emociones), las afecciones psiquiátricas ya existentes, el alcoholismo, la toxicomanía representan también puntos peligrosos. En ese caso, los problemas familiares o los acontecimientos dolorosos (pérdida de un ser querido, etc.) pueden precipitar la crisis suicida.

El entorno debe estar atento

El Anaes destaca que el entorno puede detectar señales de sufrimiento (cara seria, inexpresiva, mirada triste, llanto…), un cambio en la relación con su entorno, el abandono de actividades antes habituales o el consumo excesivo de alcohol o psicotrópicos. También hay que fijarse en si la persona comienza a tomar decisiones arriesgadas, a dejar de mostrar signos de cariño o contacto físico o tiende al aislamiento. La crisis puede también expresarse a través de comportamientos particulares: sufrimiento psíquico intenso, cinismo o incluso la atracción por las armas (especialmente de fuego). Una calma sospechosa y un comportamiento que se asemeja al de una despedida son señales de muy alto riesgo.
Por supuesto estas primeras señales no son exclusivas del suicidio, sobre todo si se presentan por separado. Es la asociación de varias de ellas o su aparición repentina la que deberá preocuparnos. En ese caso, además de la escucha y el diálogo, es necesario dirigir a la persona hacia un especialista que sabrá evaluar la situación y proponer un tratamiento.
Según la edad, o en entornos especiales, puede ser más difícil situar las primeras señales. Aquí tienes algunas situaciones y recomendaciones adecuadas…

En el niño

La expresión de ideas e intenciones suicidas es rara en el niño. La crisis puede expresarse mediante problemas de salud psicosomáticos, aislamiento, desórdenes de la comunicación y el aprendizaje, hiperactividad, lesiones repetidas, preocupación por la muerte, etc.
Entre los factores de vulnerabilidad destacados por el Anaes, hay que tener en cuenta el aislamiento emocional, los cambios familiares, el comienzo del colegio, el maltrato…
Cómo reaccionar: los especialistas recomiendan no intentar solucionar el problema sin ayuda. Es esencial hablar con el niño y comunicar las señales a la familia y al médico escolar.

En el adolescente

No hay que restar importancia a un adolescente que expresa ideas e intenciones suicidas: este período de la vida es especialmente vulnerable. A esta situación debemos añadirle otros factores como el aislamiento emocional, las rupturas sentimentales, los fracasos escolares, los conflictos con la autoridad: todos ellos afectan al adolescente. Según el Anaes, la crisis psíquica puede reflejarse a través de malos resultados escolares, hiperactividad, marginalidad, anorexia y bulimia, decisiones peligrosas, autolesiones o lesiones a terceros, fugas y conductas de riesgo a nivel sexual…
Cómo reaccionar: los especialistas recomiendan crear un clima de confianza con el adolescente y dirigirlo hacia profesionales: médico, enfermera o ayudantes escolares…

En el adulto

Según el Anaes, en el adulto las manifestaciones de la crisis psíquica son: un disgusto, el sentimiento de “no importar nada”, de fracaso, de injusticia, de malestar en el trabajo, las dificultades relacionales (incluidas las de pareja), la incapacidad de respetar una jerarquía, las repetidas bajas laborales o, al contrario, una implicación excesiva en el trabajo, las consultas médicas repetidas (a causa de dolores, cansancio…).
El Anaes destaca que la vulnerabilidad puede empeorar si existen problemas con la pareja, el entorno o el trabajo, o incluso acoso laboral. Sin contar factores como las toxicomanías, el sida, la violencia…
Cómo reaccionar: el entorno cercano debe intentar establecer una relación de confianza y optar por una actitud de escucha y diálogo para poder orientar a la persona hacia redes de ayuda.

En la persona mayor

Los ancianos expresan raramente sus ideas suicidas. Las manifestaciones de la crisis pueden ser: el hecho de encerrarse en sí mismos, una negación de alimentarse, la falta de comunicación, la pérdida de interés por realizar actividades, el rechazo de los cuidados… El entorno debe tener en cuenta la asociación de una depresión permanente y de la ideación suicida. Según los especialistas, los factores que van a favorecer la vulnerabilidad son la depresión, las enfermedades (sobre todo si implican una minusvalía o dolores intensos), los conflictos, el cambio de entorno (internamiento en una residencia). Según el Anaes, otro factor de riesgo para los hombres es la muerte de su pareja.
Cómo reaccionar: en entorno debe prestar atención a la posibilidad de que la persona tenga una depresión, vigilar de cerca el sufrimiento o incluso los maltratos que pueda padecer así como cualquier cambio en el comportamiento.

En las personas afectadas por desórdenes psíquicos diagnosticados

Según los desórdenes y los individuos, las ideas suicidas pueden expresarse o pasar completamente inadvertidas. El Anaes destaca que la crisis está formada por una alternancia de momentos de riesgo elevado y momentos de calma, en un marco de variabilidad permanente. Algunas señales pueden indicarnos un empeoramiento de la situación: aislamiento, rechazo de los contactos habituales, reducción o abandono de las actividades…
Cómo reaccionar: el entorno debe ponerse en contacto con el médico: él sabrá cómo reaccionar. El Anaes recomienda adoptar medidas de seguridad excepcionales, sobre todo,  relacionadas con objetos peligrosos y medicamentos.

En las personas alcohólicas

Estas personas no manifiestan necesariamente sus ideas suicidas porque muchas veces no son conscientes. Según el Anaes, resulta especialmente necesario comprobar si el paciente tiene comportamientos peligrosos, impulsivos e incontrolados. Una depresión, el desempleo, una separación o una enfermedad son factores que pueden aumentar la vulnerabilidad. Algunos factores de riesgo propios de las mujeres serían: la pérdida de esperanza, las separaciones y los traumas de la infancia…
Cómo reaccionar: el entorno debe vigilar de cerca a las personas alcohólicas, sobre todo en caso desempleo, separación o depresión.

En el ejército

Según el Anaes, los desórdenes pueden detectarse gracias a algunas conductas (actos heroicos, fugas…), casos de automutilación, deserción, abuso de alcohol, toxicomanía, retrasos repetidos, actitudes que conllevan sanciones repetidas, sentimiento de impotencia…
La vulnerabilidad es especialmente importante en la etapa final de servicio, cuando están lejos de sus seres queridos, el hecho de llevar siempre un arma…
Cómo reaccionar: las estructuras militares pueden detectar estos desórdenes pero el entorno no militar también debe estar pendiente.

En las prisiones

Las ideas suicidas pueden aparecer desde que la persona ingresa en prisión. El Anaes destaca algunas señales que debemos tener en cuenta: automutilación, solicitud de cuidados…
Los momentos de más de riesgo son, generalmente, el ingreso prisión y el período que precede al juicio.
Cómo reaccionar: el Anaes recomienda una atención muy especial para los menores que ingresan en prisión y aquellas personas que se automutilan de manera recurrente.
L. Asana

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