Ansiedad

La ansiedad es un trastorno que puede ser positivo si mejora el aprendizaje y las capacidades físicas e intelectuales. Pero, a menudo, es patológica y requiere un tratamiento. Según los especialistas, entre el 12 y el 22% de la población ha sufrido o sufrirá en algún momento de su vida trastornos ansiosos, sobre todo las mujeres y los jóvenes.

Síntomas

Son muy variables. Pueden ser físicos: sensaciones de ahogo y de tensiones internas, dificultad respiratoria, manos húmedas, reacciones de inhibición y de agitación. Las manifestaciones psicológicas se asocian, en algunos casos, a estos trastornos físicos: temor a perder la razón, sensación de extrañeza y de estar separado de uno mismo (despersonalización).
La ansiedad también puede manifestarse de forma permanente (ansiedad crónica) o aguda (si los síntomas de la crisis de angustia son intensos).

Trastornos diversos

Pueden ser de tres tipos:

  • Trastorno de pánico. Empieza por una crisis aguda, que aparece súbitamente y sin causa aparente. La persona siente miedo de morir o de perder la razón. Las manifestaciones del trastorno de pánico son, a menudo, lo suficientemente intensas como para justificar la intervención del médico. El examen médico suele ser normal y tranquilizador. La descripción de las crisis define el trastorno de pánico. El paciente teme sufrir una nueva crisis y enfrentarse a las condiciones en las que ya se ha producido una crisis anterior. Sin tratamiento adecuado, la evolución de este trastorno es crónica y suele complicarse con fobias, depresión, dependencia de los fármacos tranquilizantes y del alcohol, que se consume en un principio para compensar o «tratar» la ansiedad, pero que crea dependencia rápidamente.
  • Trastorno ansioso generalizado. Puede aparecer en el curso de un trastorno de pánico o aisladamente. Cuando se presenta durante el trastorno de pánico, se manifiesta en forma de miedo a la aparición de nuevas crisis. Las personalidades débiles son particularmente sensibles en este aspecto, lo que puede justificar un tratamiento psicológico. Este trastorno suele evolucionar hacia la forma crónica.
  • Ansiedad reactiva. Se llama también trastorno de adaptación. Aparece un mes después de que se haya producido un suceso estresante (muerte o enfermedad de algún familiar, pérdida del empleo o separación). También puede producirse después de un acontecimiento muy deseado (promoción profesional, boda o embarazo). Por definición, tiene una duración limitada y desaparece al mismo tiempo que el factor que origina la ansiedad o cuando el individuo ha conseguido superar la situación.

Tratamiento

Es preferible el tratamiento rápido y precoz de la enferme-dad.
Cuando los trastornos ansiosos se desarrollan durante varios años, la curación todavía es posible, pero el paciente debe aceptar seguir un tratamiento prolongado.

  • Trastorno de pánico. Este trastorno se ha distinguido de otros trastornos ansiosos por el hecho de poseer una sensibilidad particular a ciertos medicamentos (antidepresivos). Su tratamiento es, sobre todo, médico y puede ser prescrito por un médico general o por un psiquiatra, generalmente de forma ambulatoria. Los antidepresivos evitan las recaídas después de un período de acción de algunas semanas. La fase inicial del tratamiento es bastante delicada: los fármacos tienen efectos secundarios variables, pasajeros y sin gravedad (boca seca, trastornos de la vista, palpitaciones y dificultad para orinar). A menudo, la persona ansiosa soporta mal estos efectos secundarios, ya que le producen la impresión de estar aún peor. Aunque los síntomas desaparezcan, el tratamiento farmacológico no debe interrumpirse, para evitar una recaída; es necesario continuar con las dosis durante 6-8 meses, o incluso más tiempo. En el aspecto psicológico, hay que explicar bien al paciente en qué consiste su enfermedad. Le sirve de alivio saber que los síntomas que presenta corresponden a un trastorno perfectamente identificado y trivial: no se trata de un enfermo imaginario, ni tampoco de un caso excepcional para la medicina. En determinados casos, el médico también prescribe tranquilizantes, cuando existen muchas posibilidades de que se presenten nuevas crisis.
  • Trastorno ansioso generalizado. El tratamiento incluye fármacos y psicoterapia. Los medicamentos más eficaces son los tranquilizantes. Son de acción rápida y permiten reducir el grado de ansiedad y recuperar la capacidad de reacción. Suelen ser bien tolerados. Su utilización, sin embargo, es delicada: pueden provocar dependencia y síntomas de abstinencia cuando se interrumpe el tratamiento de forma brusca. Este riesgo aparece después de 3 meses de tratamiento, por lo que en algunos países existe una reglamentación que limita la duración del empleo de tranquilizantes. La interrupción del tratamiento debe efectuarse de manera progresiva, con reducción escalonada de las dosis durante varios días a fin de evitar algunos signos, como temblores musculares, insomnio o recaída de la ansiedad. La dificultad del tratamiento farmacológico de este trastorno está determinada por su carácter, a menudo crónico. En este caso, es recomendable encontrar otras medidas terapéuticas: psicoterapia de apoyo, con la que el paciente encuentra en su médico a un oyente condescendiente y algunos consejos; relajación o sofrología, que proporcionan una relajación muscular y, por lo tanto, una disminución de la ansiedad; psicoanálisis y psicoterapia, como en el caso del trastorno de pánico.
  • Ansiedad reactiva. La ansiedad reactiva precisa un tratamiento breve, ya que desaparece cuando el factor de estrés ha cesado. Ello permite la utilización de tranquilizantes, muy eficaces para controlar la angustia, sin riesgo de dependencia.

Causas del trastorno de ansiedad

Son de dos tipos:
Reacción ante un factor de estrés, que puede ser comprensible. Sin embargo, no todos los acontecimientos son igual de estresantes para todas las personas, ya que cada individuo tiene una historia y una personalidad propias. En el caso de los trastornos reactivos, todo vuelve a la normalidad al cabo de algunos meses, posiblemente con ayuda médica y psicoterapia de corta duración.
Alteraciones de origen biológico, que requieren tratamiento farmacológico. El médico debe explicar al paciente el origen de sus trastornos para que éste pueda comprender mejor su enfermedad.
Angustia. Una crisis de angustia se acompaña, a menudo, de diversos signos físicos, principalmente sensaciones de ahogo, dificultad respiratoria o palpitaciones.

Otros contenidos del dosier: Trastornos mentales

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