Trastorno límite de personalidad: qué es, cómo identificarlo y pautas a seguir para tratarlo

A diferencia de otras enfermedades que se desencadenan en un momento concreto de nuestra vida, como pueda ser la depresión o la ansiedad, en el caso del trastorno límite de la personalidad (TLP) se trata de un patrón general de comportamiento y una particular manera de sentir y pensar que se mantiene a lo largo del tiempo dificultando nuestra vida.

Los pacientes que se perciben a sí mismos como malas personas y sienten un gran vacío interior, necesitan trabajar en el reconocimiento, identificación y expresión de sus emociones para acabar con sus pensamientos erróneos y así aprender a adaptarse y responder a los cambios y las dificultades que les plantea la vida.

Hablamos con el psicólogo Luis Torres Cardona, experto en psicopatología infanto-juvenil, que ejerce como terapeuta del centro de psicología Biem, que dirige Rocío Ramos-Paúl, para que nos explique qué es, cómo identificarlo y nos recomiende las pautas a seguir para tratarlo.

Qué síntomas muestra un paciente TLP?

Las personas afectadas por TLP muestran un miedo inmenso al abandono, lo que les hace ser dependientes pero a la vez tremendamente inestables en las relaciones por ejemplo de pareja, cambiando e idealizándolas constantemente. Son personas impulsivas y que muestran una dificultad para controlar impulsos con conductas de riesgo hacia ellos mismos, por ejemplo: conducción temeraria, consumo de sustancias, juego, accidentes frecuentes. Tienen una imagen negativa de sí mismos y suelen percibirse como “malas personas” y suelen aludir a un sentimiento de “vacio interior”. Suelen manifestar sentimientos o emociones de miedo, y labilidad emocional.

¿Es lo mismo que la bipolaridad?

Son trastornos diferentes, aunque la existencia de muchas características comunes hace que sea difícil distinguirlos. La principal diferencia esta en la estabilidad y duración de los síntomas, que como decía son muy similares. El TLP es un trastorno más estable, mientras que en el bipolar los cambios en el estado de animo son intermitentes. En ocasiones para hacer un diagnostico certero hay que estudiar la evolución o historia de los síntomas a lo largo del tiempo.

¿Cómo percibe, siente y actúa una persona con trastorno límite de personalidad?

Se perciben como malas personas y vacías, en la gran mayoría de los casos la autoestima se encuentra afectada; sienten que los demás les pueden abandonar, lo que les preocupa inmensamente e intentan hacer todo lo posible para evitarlo, y principalmente tienen un patrón de relaciones interpersonales tremendamente inestable. Es frecuente que actúen con conductas que ponen en riesgo su vida: temerarias, drogas, juego, autolisis…

¿Se trata de una enfermedad que puede curarse o nunca desaparece por completo?

El trastorno limite de personalidad es una patología estable, una forma de ser que implica un rasgo de personalidad. Con un tratamiento adecuado los síntomas se atenúan de manera significativa, el paso del tiempo también hace que se suavicen los síntomas, hay estudios que señalan que a partir de los 40/45 años la sintomatología es mucho más suave, incluso hay periodos asintomáticos. Pero para eso la intervención ha de ser multidisciplinar, ningún tratamiento por si mismo es suficientemente. Por tanto va dirigida a paliar la sintomatología con fármacos y a que el paciente aprenda una manera diferente de afrontar las dificultades, así como a controlar los impulsos y manejar las emociones a través de terapia psicológica (cognitiva-conductual).

¿Se sabe qué lo provoca?

Existen factores biológicos y genéticos que determinan la posibilidad de padecer el TLP. Aunque son fundamentales  y determinantes para la aparición del trastorno los factores ambientales, esto son los factores relacionados con la educación, ambiente familiar, social y escolar. Por tanto existe una predisposición genética pero son los factores ambientales los que determinan que la enfermedad aparezca o no. Se considera un trastorno de etiología compleja ya que entran en juego muchos factores: sociales, biológicos, educativos y personales en la aparición del TLP. Existen diferentes modelos teóricos que pueden dar luz a las posibles causas del TLP, siempre se observan alteraciones genéticas o biológicas (amígdala cerebral, cortex prefrontal, alteraciones de la serotonina, sistema límbico) y en la historia del paciente existen factores ambientales (educativos, sociales, solución de problemas, impulsividad, abusos en la infancia) que determinan la aparición del trastorno.

¿Hay alguna manera de prevenirlo?

Podemos prevenir a través del ambiente no con la genética o factores biológicos. El darle al niño un ambiente estable, seguro y afecto a través de hábitos, normas y limites unido a que se sienta valorado y querido es la vacuna principal para disminuir las probabilidades de sufrir este u otros muchos trastornos.

¿Por qué se está catalogando como un trastorno de las clases más desfavorecidas?

No estoy de acuerdo con esta cuestión, de hecho las cifras de incidencia indican que el TLP es algo más frecuente en las clases altas-medias que en las bajas. Aunque siempre depende de factores de vulnerabilidad genética (biológica) y psicológica (ambiente, sociedad, educación…).

¿Cómo se debe tratar?

Se trata a través de farmacología que va destinada a paliar la sintomatología dominante: ansiedad, impulsividad, depresión, control de impulsos y es el psiquiatra el encargado de decidir cuál es la que más le conviene al paciente dada su clínica, ya que no existe un fármaco especifico para el TLP. Unido a la farmacología tiene su papel fundamental la terapia cognitivo-conductual, que tiene la misión de enseñar al paciente conductas alternativas, así como trabajar con las ideas irracionales (o pensamientos erróneos) y atribuciones que el paciente hace de sus problemas o dificultades. Además de hacer un enorme trabajo de reconocimiento, identificación y expresión de las emociones. Son pacientes difíciles ya que al igual que en sus relaciones personales, suelen cambiar frecuentemente de terapeuta lo que en muchas ocasiones dificulta la terapia.

¿Qué pautas de convivencia pueden darse a los familiares que conviven con ellos a la hora de tratarles?

Lo primero es que los familiares conozcan y se “profesionalicen” en el TLP, conozcan los síntomas y lo que produce sus comportamientos. Ayudar a los familiares a identificar los primeros síntomas que pueden indicar el inicio de un “brote”. Normalmente tras una crisis suelen sentirse muy culpables, tranquilizarles, calmarles y acompañarles. Es importante, entonces, cambiar el “soy mala persona” por “tengo que cambiar este comportamiento”. En estos casos, recomendamos también los grupos de apoyo para familiares donde intercambiar experiencias y buscar apoyo en otros que están pasando por lo mismo. Deben darles su confianza pero evitando que abusen de ella, marcándoles limites. Dotarles de un ambiente tranquilo y ayudarles a buscar alternativas a su comportamiento.

Irene Díaz (EP)

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