Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad

¿Qué es el TDAH?

El TDAH es un trastorno relativamente común, pues por cada 100 niños en edad escolar, entre tres y cinco lo manifiestan. Los hombres son los principales afectados (de tres a cinco por una mujer); de no atenderse, pueden tener consecuencias más allá de no estar quietos o de no querer hacer la tarea.  

En todo el mundo, se estima que entre 8% y 12% de niños y adolescentes (y entre el 1.2% y 7.3%, los adultos) viven con Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH), una “condición neuropsiquiátrica”, caracterizada por la dificultad para poner atención, hiperactividad y/o impulsividad que puede persistir hasta la edad adulta, impactando diferentes áreas como la académica, laboral y social, señala al respecto el Instituto Nacional de Psiquiatría Juan Ramón de la Fuente Muñiz.

Muchas veces, no se le da la atención necesaria a esta enfermedad, porque padres y cuidadores consideran que los impulsos que tiene el niño o la energía exagerada en su actuar es propia de esta etapa de vida. O, por el contrario, se considera que el niño tiene este trastorno sin haber hecho un diagnóstico adecuado. Lo cierto es que hay que estar muy atento a los síntomas que manifieste el niño, ya que esto puede tener graves repercusiones, llegando a  afectar, incluso, la vida adulta.

El TDAH puede presentarse con predominio del déficit de atención, con predominio de la impulsividad-hiperactividad o como un tipo combinado, en el que los síntomas de desatención, impulsividad e hiperactividad predominan por igual, de acuerdo con la Fundación española Adana, que busca mejorar la calidad de vida de las personas con TDAH.

En la Guía Clínica para el trastorno por déficit de atención e hiperactividad de para del Instituto Nacional de Psiquiatría, se señala que para diagnosticar dicho trastorno, el niño debe presentar, al menos, seis síntomas de desatención y seis de hiperactividad e impulsividad, o de ambos grupos, casi todos los días, la mayor parte del día y con una intensidad mayor que lo que se observa en menores con un nivel de desarrollo similar. Estos son los síntomas que señala:

Desatención:

  • A menudo no presta atención suficiente a los detalles o comete errores por descuido en las tareas escolares, en el trabajo o en otras actividades.
  • Frecuentemente tiene dificultades para mantener la atención en tareas o en actividades lúdicas.
  • A menudo parece que no escucha cuando le hablan directamente.
  • Con frecuencia no sigue instrucciones y no finaliza tareas escolares, encargos u obligaciones en el centro de trabajo.
  • A menudo tiene dificultades para organizar tareas y actividades.
  • Frecuentemente evita, le disgusta o es renuente a dedicarse a tareas que requieren un esfuerzo mental sostenido (como trabajos escolares o domésticos).
  • A menudo extravía objetos necesarios para tareas o actividades (por ejemplo, ejercicios escolares, juguetes, lápices, herramientas).
  • Con frecuencia se distrae por estímulos irrelevantes.
  • A menudo es descuidado en las actividades diarias.

Hiperactividad:

  • A menudo mueve en exceso manos o pies, o se levanta de su asiento.
  • Frecuentemente abandona su asiento en la clase o en otras situaciones en que se espera que permanezca sentado.
  • Suele correr o salta excesivamente en situaciones en las que es inapropiado hacerlo. En adolescentes o adultos suele limitarse a sentimientos subjetivos de inquietud.
  • A menudo tiene dificultades para jugar o dedicarse tranquilamente a actividades de ocio.
  • Con frecuencia “está en marcha o suele actuar como si tuviera un motor”.
  • A menudo habla en exceso.

Impulsividad:

  • Frecuentemente se precipita y da respuestas antes de haber sido completada la pregunta.
  • A menudo tiene dificultades para guardar turno.
  • Con frecuencia interrumpe o se inmiscuye en las actividades de otros (por ejemplo, se entromete en juegos o conversaciones). 

Ahora bien, para poder dar un diagnóstico de TDAH combinado, el pequeño debe tener de seis de nueve síntomas de inatención además de seis de nueve síntomas de hiper/impulsividad. Si se trata de un TDAH con predominio de desatención, debe tener de seis de nueve síntomas de Inatención y cero a cinco síntomas de hiper/impulsividad. Cuando hay predominio hiperactivo-impulsivo, es necesario tener seis de nueve síntomas de hiper/impulsividad y cero a cinco síntomas de inatención. Por supuesto, el diagnóstico sólo lo podrá hacer un pediatra capacitado en ello, pero en casa podemos ir observando a nuestros hijos para tener un mayor marco de referencia.

Para el TDAH no existen pruebas diagnósticas, por eso es que el electroencefalograma no hace el diagnóstico ni es un estudio obligado. Los estudios psicológicos, dice la Guía, son complementarios para el diagnóstico, evolución y tratamiento, así como las pruebas neuropsicológicas para detectar si hay algún problema en algunas funciones cerebrales y para saber si tiene problemas de aprendizaje.

La raíz del déficit de atención

Hoy día se desconocen las causas directas e inmediatas del trastorno por déficit de atención con hiperactividad. Sin embargo, señala la Fundación Adana, “hay un consenso mayoritario en aceptar que es un trastorno de origen neurobiológico y muy probablemente de transmisión genética”, Y añaden que es posible que se deba a un mal funcionamiento de ciertas regiones cerebrales (particularmente la zona prefrontal del cerebro, una zona del cerebelo y los ganglios de la base, que están estrechamente relacionadas con la detención o retraso de las respuestas impulsivas y con la regulación de la atención).

El Instituto Nacional de Psiquiatría agrega que además de los factores genéticos y neuroanatómicos antes señalados, algunos estudios muestran que ciertos neurotransmisores (sustancias químicas del cerebro que permiten la transmisión de la información de una neurona a otra) son deficientes. En especial, dos: la dopamina y la norepinefrina. Y no hay que olvidar los factores psicosociales, pues “la familia es muy importante. Las vivencias que producen estrés psicológico, la pérdida del equilibrio familiar y otros factores inductores de ansiedad contribuyen a la aparición o a su persistencia”. Dentro de los factores predisponentes se citan el “temperamento difícil” del niño o adolescente y exigencias sociales y técnicas educativas inapropiadas como falta de reglas, límites inconsistentes o falta de acuerdo entre los padres. Los hermanos de niños con TDAH, tienen un riesgo dos veces mayor de presentarlo. 

Tratamiento para el TDAH

La Dra. Leticia Munive Báez, Presidenta de la Sociedad Mexicana de Neurología Pediátrica A.C señala que el TDAH es un padecimiento con más consecuencias de lo que se cree, por eso es muy importante tratarlo, y agrega:  “el primer paso es quitar las etiquetas de personas impulsivas o problemáticas y reconocer que es un desequilibrio en dos neurotransmisores (dopamina y norepinefrina); lo segundo es darse la oportunidad de explorar con un especialista si los síntomas corresponden al TDAH y el tercero es aceptar que hoy existen medicamentos que pueden ayudar a armonizar a las personas, para que tengan una mejor calidad de vida”.

Si tu hijo presenta los síntomas antes descritos, no dudes en llevarlo con el especialista, pues además de lo difícil que resultar lidiar con los síntomas día con día, puede tener otras alteraciones asociadas como:

  • Desorganización.
  • Agresividad física y verbal.
  • Hostilidad.
  • Rechazo social.
  • Sueño no reparador.
  • Depresión y ansiedad.
  • Dificultades en el aprendizaje y escaso rendimiento académico.
  • Escaso éxito profesional.
  • Mayor riesgo de accidentes.

 Y si el trastorno continua en la etapa adulta, estas personas suelen:

  • No cumplir plazos de entrega ni centrarse en una actividad concreta.
  • Ser impulsivos.
  • Ser poco tolerantes.
  • Buscar deportes de alto riesgo, con el peligro que ello implica.
  • Cambian de empleo con mucha frecuencia y de pareja sentimental.
  • Abusar de sustancias tóxicas.
  • Tener actividad delictiva.
  • Presentar ansiedad, depresión y hasta intentos de suicidio.
  • Tienen seis veces más posibilidades de sufrir accidentes.

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