Embarazo e higiene íntima

Pérdidas, infecciones vaginales y urinarias, cicatrización tras la episiotomía… Dado que son muchos los inconvenientes que pueden perturbar el embarazo, es importante recibir atención médica con el fin de limitar los posibles riesgos para el bebé y vivir un embarazo sin sobresaltos.

Higiene íntima y embarazo

La mujer embarazada también debe prestar atención a la higiene íntima, especialmente para evitar infecciones que pudieran afectar al bebé. Lavarse una o dos veces al día es suficiente y deben descartarse las duchas vaginales. Para evitar las micosis es conveniente reemplazar la ropa interior sintética por la de algodón y limitar el uso de los salvaslips.

Pérdidas vaginales abundantes

El embarazo aumenta las secreciones vaginales, las cuales son blanquecinas, inodoras y, sobre todo, inofensivas. Pero si van acompañadas de picor o de sensación de quemazón se aconseja acudir al médico de inmediato; éste puede diagnosticar una infección del cuello del útero o de la vagina. Sin embargo, algunos gestos sencillos pueden prevenir los problemas genitales. Una buena higiene íntima es esencial.

Peligro: ¡infecciones urinarias!

Cuanto más grande es el bebé, más presión ejerce en la vejiga. La embarazada necesita entonces ir al baño con frecuencia. Si se siente picor al orinar puede que haya una infección urinaria y entonces se requiere de una visita médica. Si los análisis revelan la presencia de bacterias patógenas, un simple tratamiento antibiótico bastará para erradicar la infección. Teniendo en cuenta que pueden provocar un falso parto o un nacimiento prematuro, las infecciones, al igual que la fiebre, deben ser tratadas de inmediato.

Para evitar las reincidencias, las infecciones urinarias durante el embarazo requieren de un seguimiento bacteriológico hasta el parto. La hidratación es la mejor manera de prevenir, por lo que se aconseja beber unos dos litros de agua al día. La higiene íntima es igualmente importante.

Cuidados particulares luego de una episiotomía

Durante el parto, el bebé puede tener dificultades para atravesar el perineo, el último de los obstáculos antes de salir. Cuando esto sucede es necesario realizar una episiotomía, pequeña incisión que permite agrandar el orificio de la vulva. En efecto, a un 71 % de las mujeres que dan a luz por primera vez se les practica una episiotomía. Para que la cicatrización sea lo menos dolorosa posible, es necesario tomar algunas precauciones.

Una higiene rigurosa ayuda a que la herida cierre rápidamente. Después de ir al baño hay que lavar y secar bien la cicatriz. La herida debe secarse con el aire frío de un secador de pelo o con eosina sin alcohol. Para el dolor puede utilizarse una crema calmante recetada por el médico.

Sarah Laîné

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