¿Compresas o tampones?

Durante la regla es necesario protegerse para no manchar la ropa interior. Tanto las adolescentes como las mujeres adultas tienen la posibilidad de elegir una protección externa, la compresa, o una protección interna, el tampón.

Las compresas son fáciles de usar, ya que se pegan a la braguita gracias a una banda autoadhesiva. Por su parte, el tampón está constituido de un material absorbente en forma cilíndrica que se desliza en la vagina ya sea con ayuda de un aplicador o con el dedo índice. Aunque los tampones vienen con un prospecto explicativo, no está de más pedirle al médico una explicación acerca de cómo se usan.

Compresas o tampones: lo que hay que saber

Discretas y un poco espesas, las compresas higiénicas son muy absorbentes. Su superficie está cubierta de un material que drena el líquido hacia el interior, lo que ayuda a mantener la sequedad. Suelen contener el flujo sanguíneo de manera adecuada, siempre que se las cambie regularmente cada tres horas aproximadamente. Después de utilizarse deben tirarse a la basura, nunca al inodoro.

Puede suceder que la vulva se irrite al estar en contacto con una compresa; en ese caso basta con cambiar de marca o de modelo. Si tememos manchar los bordes de las braguitas, lo mejor es elegir unas compresas con alas.

Los malos olores sólo ocurren cuando la compresa no se cambia lo suficientemente a menudo. Las compresas actuales vienen en paquetitos individuales y se deslizan fácilmente en un bolsillo o en el bolso. Si tu flujo es abundante ¡lleva siempre unas cuantas de reserva!

Respecto a los tampones, éstos absorben la sangre y por eso aumentan de tamaño durante su uso. Hay que cambiarlos cada tres o cuatro horas para evitar las irritaciones o las infecciones; aunque se pueden utilizar toda la noche. ¡No olvides quitártelo antes de ponerte otro y recuerda retirarlo cuando haya terminado la regla!

El tampón no puede perderse: la extremidad interna de la vagina, el cuello del útero, es tan estrecha que no podrá dejarlo pasar; ¡sólo podrá salir por donde entró! Tampoco puede deformar la vagina cuyas paredes son muy blandas y elásticas, ¡no olvidemos que por ella pasa tanto un pene como un bebé! Al orinar no hay necesidad de quitarlo, tampoco al ducharse ni al bañarse. Si se quiere ir a nadar basta con cambiarlo antes y después. Para practicar otros deportes pueden usarse tanto tampones como compresas.

El miedo al tampón

Cuando una chica es virgen, el himen aún intacto deja pasar la sangre de la regla por un pequeño orificio. A partir de la primera regla ella puede, si lo desea, utilizar un tampón sin temor a que el himen se rompa. Esta membrana flexible suele distenderse pero no romperse.

Hay muchas chicas que tienen la sensación de perder simbólicamente su virginidad al introducir un cuerpo extraño, el tampón, en la vagina. Y, aunque es un sentimiento respetable, es importante aclarar que la virginidad se pierde únicamente al mantener relaciones sexuales con un hombre por primera vez. Que se sangre o no y que la apertura del himen se haya agrandado a causa del uso de tampones no tiene ninguna importancia.

El miedo al tampón también tiene relación con el miedo al dolor. Sin embargo, ni la introducción ni el uso de los tampones es algo doloroso o sucio. La ginecóloga y sexóloga Hélène Jacquemin recomienda a las jóvenes entrenarse con el uso del tampón fuera del periodo de menstruación, poniéndole vaselina o glicerina para que se deslice mejor. El miedo al tampón, dice, es asociarlo al miedo a las relaciones sexuales. Lo mejor es hablar con el médico o con un ginecólogo que desdramatice la situación y que ayude a la paciente a conocer su cuerpo.  A menudo, la joven inexperta contrae los músculos del perineo, lo que imposibilita la introducción de tampón; otras veces lo aplica en la orientación incorrecta o no lo empuja lo suficiente, lo que produce un roce desagradable. Excepcionalmente, agrega Jacquemin, la conformación fisiológica de la joven puede impedir el uso de tampones. De modo que en caso de dificultad es aconsejable consultar con un médico.

Protección y confort

Los tampones y las compresas cuentan con diferentes niveles de absorción en función de la abundancia del flujo menstrual. Si el tampón resulta difícil de retirar es posible que sea porque no ha absorbido suficiente flujo; entonces hay que elegir un modelo más pequeño o, simplemente, elegir una compresa. Cada una debe elegir la protección que mejor se adapte a sus necesidades. Lo importante es cambiarla con frecuencia para evitar las irritaciones o los malos olores. Cualquier mujer puede vivir la regla sin estrés, siempre que tenga a mano una protección de recambio.

M. Chouchan

Otros contenidos del dosier: Menstruación

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