Primera regla, ¿cómo hablar de ella?

Sobreinformada

“Soy la menor de tres hermanas y tengo la impresión de haber vivido siempre rodeada de tampones y compresas: siempre había alguien en casa que estaba con la regla. A los 8 años, mi madre, profesora de ciencias naturales, ya me había explicado todo acerca de las hormonas y la reproducción. Pero por aquel entonces confundía todos los conceptos porque el tema me aburría. Fue más tarde que empecé a apreciar el hecho de haber recibido información clara y precisa, no como otras compañeras”, cuenta Anna, 29.

Comentario: no es necesario hablar del tema si la niña no parece interesada. Podemos simplemente abordar el asunto, como lo hacemos al explicar de dónde vienen los bebés y, después, cuando ella quiera, proponer respuestas a sus preguntas. De esta manera su curiosidad irá aumentando conforme crezca.

Ignorante

"Nada, no sabía nada. Mi madre se escondía y, cuando una buena mañana vi el estado de mi ropa interior creí que estaba enferma. Al cabo de unos días hablé con mi prima, con la que tenía buena relación, y me explicó todo. Pero jamás lo hablé con mi madre”, explica Matilde, 68.

Comentario: en nuestra época son pocas las jóvenes que no han recibido ningún tipo de información sobre el porqué de la regla. Sin embargo, algunas madres no saben qué decir ni cómo decirlo. Lo más sencillo es dar explicaciones fisiológicas y después ofrecer un libro que responda a todas las preguntas.

Aliviada

“A los 15 años aún no había tenido nunca la regla y mi madre me había llevado al médico dos veces para saber si era normal. Me habían incluso hecho una ecografía bastante desagradable durante la cual el médico me había acusado de tener el `útero de una chica de 8 años´. Entonces, la noche en la que vi mis braguitas manchadas de marrón me sentí no solamente orgullosa sino también aliviada de ser como el resto de mis compañeras. ¡No podía esperar más!”, admite Isabel, 35.

Comentario: la primera regla se presenta entre uno y cuatro años después de la aparición del primer botón mamario y a veces no antes de los 16 o los 17 años. Las chicas que son las últimas de su grupo en tenerla a veces se avergüenzan y cuando por fin entran en la clase de las “mayores” suelen sentirse orgullosas.

Orgullosa y avergonzada

“Me preguntaba qué ignominiosa enfermedad padecía. Preocupada y levemente culpable, debí recurrir a mi madre; ella me explicó que me había convertido en mujer y me empaquetó de forma incómoda. Experimenté mucho alivio al descubrir que no era culpable de nada e incluso sentí una suerte de orgullo. Mi padre hizo alusión a mi estado y me morí de vergüenza. Había imaginado que la cofradía femenina disimulaba su tara ante los hombres. Me sentí para siempre disminuida” (Simone de Beauvoir, escritora).

Comentario: la joven se ve convertida en mujer sin necesariamente estar conforme con la idea. Puede vivir de manera negativa estos cambios típicos de la pubertad. En cuanto a la vergüenza, ésta está generalmente relacionada con creencias fuertes sobre la impureza de las mujeres durante “esos días”. Es responsabilidad de la madre aclarar que la regla no es algo sucio.

Demasiado joven

“Fue en un campamento y ni siquiera tenía 10 años –cuenta Verónica, 41–. Mi madre no había pensado ni por un segundo que eso pudiera pasarme estando allí y aunque yo sabía que ella tenía la regla apenas tenía detalles. ¿El resultado? Enloquecí al ver el color oscuro de la sangre y tuve que manchar tres pares de braguitas antes de animarme a hablar con la monitora. Ella me tranquilizó y me aconsejó que llamara a mis padres”.

Comentario: mientras que en la mayoría de las jóvenes la regla se presenta a los 13 años, en otras puede aparecer en torno a los 9 o los 10 años. Esta precocidad suelen vivirla negativamente porque aún se sienten muy pequeñas y porque sus amigas no comparten sus nuevas preocupaciones. A estas pequeñas que crecen rápidamente se les puede explicar que el cuerpo se transforma y que ya es capaz de concebir un bebé. Se puede aprovechar para hablarles de la vida sexual, del embarazo y de la contracepción, haciendo hincapié en que uno estará siempre disponible para responder a sus preguntas.

I. Delaleu

Otros contenidos del dosier: Menstruación

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