¿Qué protector solar es mejor para el bebé?

La importancia de proteger la piel del bebé en verano

La piel del bebé es extremadamente sensible, y eso es un hecho. Contiene menos células pigmentarias que la piel adulta y, además, es menos madura y, por lo tanto, menos resistente. Se estima que entre el 50 y el 80% de las enfermedades relacionadas con los rayos ultravioleta (UV) aparecen durante la infancia y la adolescencia. En otras palabras, una buena protección solar desde pequeño evitaría la mayoría de los daños irreversibles provocados por el sol, como el envejecimiento cutáneo, varias intolerancias o alergias solares y enfermedades más graves, como el cáncer de piel.

Además, los bebés transpiran más que los adultos y, precisamente por eso, son más sensibles a los cambios de temperatura, golpes de calor y deshidratación. Las cremas solares de alta protección específicas para bebés pueden utilizarse desde el nacimiento hasta la edad de tres años. A partir de entonces, se pueden utilizar cremas infantiles. Este tipo de cremas filtran los rayos de sol de una forma más general.

Protección solar para el bebé: factor 50+

El índice de protección (IP) o factor de protección solar (SPF) indica el nivel de protección contra los UV. Así pues, es importante fijarse y elegir la protección que mejor se adapte a la piel del bebé.

Esta protección está representada por un índice, un número (20, 30, 40, 50 y 50+) que siempre aparece en el embalaje de la crema. A mayor número, mayor protección. De hecho, ese número indica el tiempo que podemos exponernos a la radiación ultravioleta sin sufrir quemaduras.

Es preferible comprar este tipo de cremas en farmacias o parafarmacias y, a poder ser, del mayor índice posible, es decir, índice 50+.

No dudes en pedir consejo a tu farmacéutico de confianza, ya que la edad y el tipo de piel del bebé determinarán qué protector es mejor para él.

Leer la etiqueta de la crema solar

¿Las cremas solares infantiles contienen disruptores hormonales? 

Según los resultados de una encuesta realizada en 60 millones de consumidores (con fecha del 22 de junio de 2017) con el objetivo de analizar protectores solares para niños y para adultos, los productos solares infantiles “no son mejores ni peores que los otros, sencillamente son más caros”. Sin embargo, la misma encuesta revela que “ha encontrado sustancias inaceptables en los productos específicos para niños”. Es el caso de los filtros solares conocidos como disruptores hormonales potenciales o susceptibles a provocar alergias al sol. Otros ingredientes, como algunas moléculas aromáticas, que también provocan alergias, no deberían usarse en este tipo de cremas.

Muchos son los que critican el uso de ciertas sustancias en estos productos, como los filtros químicos, verdaderos “disruptores hormonales”, ya que a largo plazo podrían provocar desequilibrios o alteraciones en la glicemia, la función reproductora, el sistema inmunitario o incluso el apetito. Además, son una fuente de contaminación para el agua y el medio ambiente.

Cuidado con las nanopartículas

Las empresas utilizan nanopartículas (dióxido de titanio y óxido de zinc) por su efecto anti-UV y porque gracias a ellas la crema queda muy fluida y puede extenderse sin problemas. Sin embargo, son capaces de traspasar la barrera cutánea (sobre todo en pieles dañadas por la exposición a los UV) y pueden acumularse en la dermis y en los órganos sin darnos cuenta. Según ciertas asociaciones, dichas nanopartículas pueden afectar al sistema inmunitario, a las capacidades reproductoras, al sistema nervioso y a la flora intestinal.

¿Qué crema es la mejor para el bebé?

Elige siempre una crema con una fórmula hipoalergénica que no contenga filtros químicos, sin alcohol ni parabenos, testada dermatológicamente y resistente al agua. Por otro lado, fíjate que el producto en cuestión tenga una doble protección UVA-UVB. Y, por último, para facilitar la aplicación, escoge un producto ligeramente fluido.

Un último consejo: no te olvides de cerrar bien el bote de crema o el espray y no lo dejes a pleno sol, ya que podría perder toda su eficacia… Y, sobre todo, nunca reutilices un producto que empezaste el verano anterior.

Consejos para proteger a los más pequeños del sol 

Desde mayo hasta octubre, hay que prestar especial atención a la exposición y protección de la piel del bebé. Ya sea en crema, en espray, en mousse o en loción, la protección solar debe aplicarse cada dos horas, o después de bañarse en el mar o en la piscina, haciendo especial hincapié en las zonas expuestas (brazos, piernas, nuca y cara, salvo en el contorno de los ojos).

De todas formas, debemos respetar ciertas reglas básicas:

  • Evitar la exposición solar del bebé entre las 11 y las 16 h
  • Si se está fuera de casa o en la playa, intentar que siempre esté a la sombra
  • Aunque no reclame agua, darle de beber regularmente
  • Ponerle un gorro o una gorra y llevar siempre una sombrilla a la playa
  • Cuando salga del agua, ponerle una camiseta anti UVA
  • No salir de casa sin una bruma corporal

D. Most

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