El impétigo

Gérmenes causantes y localización de las lesiones

Las bacterias responsables son los estreptococos, los estafilococos dorados o ambos al mismo tiempo. Estos gérmenes a menudo provienen de la mucosa nasal, la boca o la región perineal del niño. En estos casos, se habla de autocontaminación. Por este motivo, a menudo el impétigo se localiza alrededor de las ventanas nasales, la boca o en la región perineal. Sin embargo, puede aparecer en cualquier zona (brazos, piernas, axilas, cuello…), excepto en las palmas de las manos y en las plantas de los pies. Asimismo, el impétigo puede contagiarse por contacto con otra persona (al tocarse, besarse), así como por contacto con la ropa.

En lo que se refiere a las bacterias en cuestión, después de algunos años, el germen aislado con mayor frecuencia en Europa en las dos principales formas de impétigo es el estafilococo dorado. Se han identificado ciertas cepas resistentes a uno o varios antibióticos, tanto en entornos comunitarios (guarderías, escuelas), como en hospitales, de ahí el interés de tomar, en determinados casos, muestras para identificar la presencia ocasional de una cepa resistente. Esta decisión le corresponde por supuesto a su médico.

Factores que favorecen el impétigo

Existen diversas situaciones que pueden favorecer la aparición de un impétigo, especialmente:

  • Las lesiones de la piel provocadas por un traumatismo como una mordedura, un arañazo, picaduras de insectos o lesiones provocadas por una enfermedad (eccema, varicela, herpes, sarna, pediculosis).
  • La falta de higiene.
  • La presencia de casos de impétigo en la guardería o colegio.
  • Las infecciones nasales y las diarreas.
  • Medicamentos utilizados para tratar determinadas enfermedades crónicas (corticoides o inmunosupresores).

Particularidades del impétigo costroso

También denominado impétigo no ampolloso, se trata de la forma más frecuente, aproximadamente el 70% de los casos, que afecta especialmente a niños de menos de 10 años. Al principio, se observa una erupción formada por pequeñas vesículas o ampollas translúcidas, a veces rodeadas por una zona rojiza. Estas pequeñas lesiones revientan y supuran al cabo de unas horas y, al secarse, forman una costra amarillenta que recubre una pequeña erosión roja. Estas lesiones rara vez son dolorosas, pero a veces pueden provocar picores. Esta infección es superficial y, por tanto, no produce fiebre. Muy contagiosa, provoca pequeñas epidemias en las guarderías y colegios, especialmente en verano, probablemente por el hecho de llevar camisetas y pantalones cortos, que favorecen el contacto de la piel con las otras personas y las pequeñas lesiones traumáticas de las partes expuestas.

Particularidades del impétigo ampolloso

El impétigo ampolloso también puede aparecer en la piel sana y representa el 30% de los casos de impétigo. Afecta con mayor frecuencia a los recién nacidos y lactantes.  La lesión inicial es una ampolla más grande, de más de 1 cm. Las lesiones se multiplican y después de 2 ó 3 días revientan y forman erosiones importantes de rápida extensión. Por norma general no hay fiebre ni dolor, pero conviene consultarlo lo antes posible con el médico para evitar un contagio demasiado importante y el riesgo de superinfección. El impétigo ampolloso hace estragos con pequeñas infecciones en los servicios de maternidad y guarderías y la transmisión del germen a menudo se realiza de mano del personal sanitario.

Tratamiento

Sea cual sea la forma del impétigo, los objetivos del tratamiento son obtener la curación en el menor tiempo posible para evitar el contagio de la infección, las complicaciones y las recaídas (contagios continuados), así como prevenir el contagio del entorno, tanto en casa como en el colegio.

Con frecuencia, el médico prescribirá un tratamiento local a base de antisépticos, a veces en forma de espuma para enjabonarse o bañarse y así eliminar las costras y otros restos. Asimismo, podrá indicarles, en caso necesario, cómo reventar las ampollas con la ayuda de una aguja desinfectada. En los casos en los que los antisépticos no ejerzan un efecto específico en las bacterias, el tratamiento de referencia será la aplicación local de un antibiótico en forma de pomada que actúe sobre los gérmenes responsables del impétigo. De hecho, la aplicación del antibiótico en las lesiones permite obtener concentraciones importantes del producto con muy poca absorción en la sangre y una rehidratación de la piel gracias a los cuerpos grasos de la pomada. Este tipo de tratamiento se prescribe en caso de lesiones localizadas y poco numerosas.

En determinados casos, el médico prescribe, además del tratamiento local, un antibiótico por vía oral (lesiones extensivas o importantes, recaída después de un tratamiento anterior…) o un tratamiento asociado si se padecen otras enfermedades (eccema, sarna, pediculosis…). Es el único que puede decidir el tratamiento más adecuado en función de cada caso.

Afortunadamente, la evolución del impétigo es benigna y la curación se controla en algunos días en la gran mayoría de los casos, por lo que es importante seguir minuciosamente el tratamiento prescrito.

Consejos para que el tratamiento funcione y para evitar recaídas o contagios

Para asegurar la eficacia del tratamiento pero también evitar los nuevos contagios en su hijo o en su entorno, es necesario seguir unas determinadas reglas de sentido común:

  • El niño debe quedarse en casa para evitar el contagio de la infección a las colectividades.
  • Darle baños diarios, lavarle frecuentemente las manos y procurar que lleve las uñas cortas. Para luchar contra la propagación de gérmenes, lavarle cuidadosamente los orificios naturales y los pliegues de la piel del niño.
  • Evitar, siempre que sea posible, que el niño se toque las heridas, se chupe el pulgar o se muerda las uñas para evitar el contagio a otras partes del cuerpo.
  • Lávese las manos después de las curas locales o de estar en contacto con las lesiones.
  • Cambiar con frecuencia la ropa de cama y la ropa potencialmente contaminada.

Fuentes:

J. Mazeerruw-Hautier. Impétigo. Ann Dermatol Venereol 2006; 133: 194-207. 

O. Boudghène-Stambouli. Impétigo. Thérapeutique dermatologique (Impétigo. Terapéutica dermatológica), 29 de mayo de 2012. 

Comment reconnaître un impétigo ? (¿Cómo reconocer un impétigo?) Página web Ameli.fr de L’Assurance Maladie, 19 de mayo de 2010.

Otros contenidos del dosier: Salud del bebé

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