Problemas en los pies del bebé

Las anomalías que se han constatado en los pies de los bebés suelen detectarse durante las ecografías prenatales y normalmente resultan de la mala posición del bebé en el útero materno. La detección precoz permite dar solución al problema desde el nacimiento, lo cual posibilita, en la mayoría de los casos, corregir el defecto antes de que el niño aprenda a caminar.

Las malas posiciones del pie.

El pie equino varo es la alteración más corriente. Visible a la vista, esta anomalía consiste en una desviación de la parte delantera del pie, aunque el talón también puede estar rotado hacia adentro. Según Mary, si los pies son flexibles, éstos suelen recobrar su posición normal a lo largo del crecimiento sin necesidad de tratamiento, zapatos particulares, sesiones de fisioterapia o masajes. Todo debería volver a la normalidad antes de que el niño comience a caminar. De manera que no hay motivo para preocuparse. Si, por el contrario, los no padres no observan una mejora rápida, el especialista puede recomendar “invertir los zapatos”.

En caso de que los pies sean rígidos se colocará una bota de escayola para reeducarlos. De modo que es muy importante que el médico diagnostique la flexibilidad del pie del bebé.

Otra anomalía es el pie talo, que se caracteriza por estar doblado hacia delante y hacia arriba. No requiere tratamiento particular si el niño puede flexionar el pie; pero si no consigue doblarlo, entonces “habrá que recurrir a sesiones de fisioterapia para estirar los músculos y colocar una férula correctora para mantener la flexión máxima”, aconseja el médico.

Las deformidades del pie

El pie bot (entre uno y tres casos por cada 1.000 nacimientos) es una verdadera deformidad que afecta a los huesos, las articulaciones y los músculos. Se trata de una condición que exige tratamiento especializado, es decir, un ortopedista pediatra. “En un 30 por ciento de los casos hay que operar”, ha constatado Mary.

Sin embargo, de éstos, un 70 por ciento requiere solamente manipulaciones fisioterapéuticas cotidianas durante un año con ayuda de férulas. Cuanto más pronto se inicie el tratamiento, mayores serán las probabilidades de que el problema se haya solucionado antes de que el bebé dé sus primeros pasos.

Más raro es el pie cavo, que presenta un aumento anormal de la altura de la bóveda plantar en el mediopié por flexión acentuada del metatarso. El pie cavo suele corregirse con sesiones de reeducación, que se complementan con un tratamiento ortopédico para que se vaya reduciendo la deformidad.

No olvidemos que las anomalías del pie pueden esconder otros problemas. Por eso se recomienda realizar un examen completo del bebé en caso de deformidades, para asegurarse de que no haya enfermedades neurológicas o de otro tipo. En cuanto a las malas posiciones, es importante verificar las caderas para descartar una luxación.

I. Frenay

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