Salud del recién nacido: detectar problemas a tiempo

Descartar la Fenilcetonuria y el Hipotiroidismo

La prueba a realizar se denomina Cribado Neonatal de Fenilcetonuria e Hipotiroidismo. Y su importancia radica en el hecho que en el bebé son difíciles de detectar si nos basamos sólo en los síntomas, dado que el bebé no expresa verbalmente lo que siente. Y si están presentes, y no se descartan, pueden llevar a un retraso severo en el desarrollo del recién nacido. De ahí que sea fundamental detectarlas lo antes posible. De hecho, el test que vamos a describir se practica entre los 3 y los 5 días después del nacimiento.

Se trata de un test de sangre, procedente de la punción de una de las dos caras laterales del talón del pie del bebé. Se punciona a dicho nivel, y se obtiene sangre, que se aplica sobre un cartón preparado con un reactivo que determinará la presencia o ausencia de ambas enfermedades.

Valorar el crecimiento del bebé

Desde el parto, en que es medido y pesado el bebé, y salvo problemas posparto (ictericia neonatal, anemia…), el crecimiento de la criatura queda un poco a merced de los padres. Somos nosotros los que hemos de ver si el bebé está activo, come adecuadamente (succiona con cierta intensidad)… Es normal la pérdida de algo de peso en los primeros días; peso que se recupera, sin problemas, en las siguientes semanas.

Ya a partir del día quince, aproximadamente, iremos a la visita con nuestro pediatra, que aplicará las tablas validadas de peso, talla y perímetro craneal, y nos dirá si el bebé crece como debiera, o bien presenta algún tipo de retraso del crecimiento.

Comprobar que el bebé no sufre problemas de caderas

Existe una entidad, denominada Displasia Evolutiva de Caderas, que viene a ser una luxación de la articulación del fémur con la pelvis, generalmente por malformación de alguna de las estructuras implicadas. Para descartar dicha entidad, hemos de realizar las maniobras de Barlow y de Ortolani. Sin embargo, existen casos en que, tras la exploración, aún dudamos si realmente hay o no displasia. En esos casos, si el bebé tiene entre 4 y 8 semanas de vida, se realizará una ecografía de la zona; si es mayor de 3 meses, la prueba a solicitar será una radiografía.

Se han establecido tres factores de riesgo a la hora de padecer un displasia de caderas; estos tres factores son ser bebé de sexo femenino, haber nacido de nalgas, y tener un familiar cercano que padeció, en su momento, displasia de caderas.

Palpar los testículos

Aquí es importante descartar que el bebé varón padezca lo que se denomina criptoorquídea, es decir, que el testículo (la glándula en sí) no haya descendido a la bolsa escrotal. Una palpación del mismo permite fácilmente constatar si el testículo está en su lugar; o bien sólo palpamos una bolsa de piel vacía (el escroto).

¿Suplementos de hierro a los bebés?

No se han de realizar a todos los niños nacidos, de forma generalizada. Únicamente a los que cumplan alguno de los criterios de riesgo de padecer problemas de ferropenia. Estos criterios de riesgo son, para los recién nacidos:

  • Haber sido prematuro y de bajo peso para la edad gestacional.
  • Haber formado parte de una gestación múltiple.
  • Que la madre haya padecido una anemia importante por falta de hierro durante la gestación, o que haya sangrado en diferentes momentos del embarazo.
  • Que el bebé haya sangrado al nacer, o hayamos debido de realizarle múltiples analíticas por complicaciones en ese momento.

Y para los bebés pasados los primeros meses:

  • Recibir sólo lactancia materna más allá de los 6 meses (recordar que conviene añadir suplementos y diversificar la dieta a partir de los 4 meses de vida del bebé).
  • Darle al bebé leche de vaca entera antes de cumplir los 12 meses también puede ser causa de anemia por falta de hierro.

Descartar problemas visuales y auditivos

Una exploración más o menos sistemática realizada por el pediatra va a permitir constatar si los ojos son de un tamaño adecuado, si la córnea es transparente, si existen cataratas congénitas, si el párpado sube y baja de forma adecuada, y si el iris es o no normal.

En los controles consecutivos con el pediatra, se valora el reflejo de la pupila, si los músculos que rodean a los ojos (dependientes de los pares craneales III, IV y VI) funcionan adecuadamente, y si la retina presenta una coloración adecuada (esto, mediante el oftalmoscopio).

Los ojos deberían mirar hacia el mismo lugar (estar alineados) a partir de los 6 meses. Si esto no es así, hablamos de estrabismo, y convendría conocer el motivo.

Respecto a la audición, actualmente se recomienda la realización de los denominados potenciales evocados auditivos, que permiten saber si el bebé tiene problemas a este nivel o no. El porqué de realizar esta prueba tan específica radica en el hecho, que los que han sido padres podrán confirmar, que a veces es complicado saber, en las primeras semanas, si el bebé nos escucha o no. De ahí que no podamos fiarnos de sus reacciones a la hora de valorar si su audición es correcta.
Los potenciales evocados valorar cómo reacciona el área auditiva del cerebro ante una estimulación sonora. Dado que es algo que no depende de la voluntad, es más fiable que la simple exploración directa del bebé.

Estimular al bebé

Se trata de un proceso que tiene máximo interés hasta los dos años de vida del infante. Evidentemente, no hemos de dejar de estimular nunca a nuestro hijo; pero los dos primeros años son críticos en este sentido.

En lo que respecta a los primeros dos meses, que son el objeto de este artículo, debemos, fundamentalmente, realizar dos tipos de actividades estimulativas: Hablarle y cantarle al niño, por un lado; y promover el contacto táctil con él (cogerlo en brazos y mecerlo) por el otro.

Las primeras vacunas del bebé

Tranquilos, que no tocan hasta los dos meses de vida. Sin embargo, la primera remesa viene “cargadita”, puesto que hemos de recibir la primera dosis de siete gérmenes: Difteria, tétanos, Pertussis (tos ferina), Haemophilus influenzae B, Hepatitis B, poliomielitis, y Meningococo C.

Una buena forma de saber qué vacunas nos toca en función de la edad de la criatura es consultar el libro del bebé, que cada Comunidad Autónoma edita. Si comparásemos vacunas “obligatorias” en cada comunidad, veríamos que hay algunas regiones donde ciertas vacunas son obligatorias, y otras en que, la misma vacuna, es opcional. Pero, en esencia, respecto a los gérmenes que importan, las vacunas vienen a ser las mismas.

Fuente:

- 3ª edición de la “Guía de Actuación en Atención Primaria” de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (semFYC), capítulos 20.1, 20.2, 20.3 y 20.4.

Otros contenidos del dosier: Salud del bebé

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