La andropausia, ¿mito o realidad?

Según el Dr. Malcom Carruthers, presidente de la recién estrenada “Andropause Society”, el 50% de los hombres de cincuenta años presentarían síntomas de andropausia. Signos que se manifestarían a través de una extremada irritabilidad, falta de energía, sudores nocturnos, dificultad para alcanzar la erección, etc., y que justificarían un tratamiento hormonal. El especialista recomienda unas dosis generosas de testosterona, una hormona descubierta hace sesenta años y raramente administrada a los hombres (¡por ahora!).

“Andropausia”, un término poco adaptado

Otros especialistas británicos como el Dr. Ian Banks, presidente de un foro sobre salud masculina, confiesan, por el contrario, no estar convencidos de la existencia de la andropausia. El experto considera que algunos de estos trastornos podrían ser causados simplemente por la edad o por la llegada de la menopausia en su compañera, lo que dificultaría las referencias de la pareja.

Para el Dr. Jacques Buvat, médico endocrino y andrólogo, el término andropausia no es el más adecuado ya que, a diferencia de los cambios que se observan en la mujer, en el caso del hombre, el declive hormonal es “parcial, progresivo e inconstante”. Según el especialista, “no se puede negar que ciertos síntomas como la disminución de masa muscular, el aumento de grasa abdominal, la reducción de masa ósea, los trastornos de la libido y los sofocos impliquen una bajada de los niveles de producción de testosterona en algunos casos. Sin embargo, los grandes intereses comerciales en juego llevan a exagerar la importancia de este fenómeno”.

Un interés renovado por la testosterona

En cuanto al tratamiento, el especialista recomienda “ser prudentes, puesto que nos encontramos en la misma situación observada hace 20 años en el caso de la mujer”. En cualquier caso, deberán llevarse a cabo estudios serios para apreciar y valorar el interés y los riesgos de un posible tratamiento. A pesar de todo, admite el Dr. Buvat, “algunos datos recientes dejan entrever que la testosterona podría tener efectos favorables en el sistema vascular”. Además, esta hormona disminuye la grasa abdominal y visceral y aumenta la masa muscular y ósea.

Establecer unas cifras no es, por el momento, tarea sencilla dada la novedad del asunto. Sin embargo, “menos del 20% de los hombres de más de 50 años españoles necesitarían realmente un tratamiento a base de testosterona”, estima el especialista. Más en concreto, este andrólogo estima que “de ese 20% de hombres que sufren problemas de erección, solamente un 9 o 10% presentan un verdadero déficit de testosterona. Y de estos últimos, sólo la mitad observarían mejoras con la hormonoterapia, es decir, en total un 1% de todos los que sufren problemas de erección”.

Un tratamiento en observación…

A pesar del recelo, la administración de testosterona puede contemplarse en sujetos que presenten los trastornos observados como consecuencia de un déficit de testosterona, si el déficit es confirmado por las dosis. Eso sí, con la condición de librarse a un seguimiento médico regular.

Esta medida se debe a que la prescripción de hormonas masculinas podría favorecer el crecimiento de un cáncer de próstata que pudiese haber pasado desapercibido. Por este motivo, los pacientes deberán someterse a un examen clínico con tacto rectal para examinar la próstata y acceder, a intervalos regulares, a una dosificación de un marcador prostático, el PSA (Prostatic Specific Antigen). El médico pedirá igualmente un análisis de sangre conocido como NFS (Numeración Fórmula Sanguínea) puesto que la testosterona estimula la producción de glóbulos rojos. Una concentración demasiado elevada de estos últimos puede densificar demasiado la sangre y favorecer la obstrucción de las arterias.

Inyecciones, parches, implantes, gel…

En España, se recurre sobre todo a las inyecciones de andrógenos, que deben aplicarse cada dos o tres semanas, y a los derivados de testosterona por vía oral, aunque suelen ser menos frecuentes. En los países anglosajones disponen además de parches e implantes. Recientemente, se ha desarrollado en Estados Unidos un gel de testosterona basado en el mismo principio que los geles de estrógenos propuestos a las mujeres menopáusicas que, al parecer, podría permitir obtener unos niveles estables de la hormona en la sangre y cercanos a los normales. Según el Dr. Buvat, esta opción podría revelarse “una buena solución al aliar mayor eficacia y comodidad de utilización que las demás formas de testosterona”.

Otras vías de investigación

Aparte de los andrógenos, la hormona del crecimiento y la DHEA (dehidroepiandrosterona) tienen efectos potencialmente interesantes sobre el envejecimiento masculino. La primera aumenta la masa muscular y la densidad ósea. La DHEA, por su parte, podría frenar la mortalidad cardiovascular.

Sin embargo, la mayoría de los profesionales serios consideran que todos esos datos deberán ser comprobados antes de utilizar dichas hormonas en la práctica diaria.

Dra. Corinne Tutin

Otros contenidos del dosier: Andropausia

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