Tratar la incontinencia urinaria

Las pérdidas urinarias no son un problema exclusivo de las mujeres: millones de hombres en todo el mundo también las padecen.

¿Qué riesgos existen?

Los factores de riesgo de incontinencia masculina son bien conocidos. Se distinguen principalmente los problemas prostáticos (más del 40% de los casos), los problemas cognitivos (20%), las enfermedades neurológicas (15%) y las intervenciones quirúrgicas de las vías urinarias. Finalmente, se sabe que la edad juega un papel desencadenante importante. Dado que es posible curar el problema en la mayoría de los casos, es muy importante que los hombres acudan al médico.

Diferentes tipos de incontinencia y sus causas

  • La incontinencia por insuficiencia del esfínter. Está relacionada con un esfuerzo y es la que suele provocar la cirugía prostática, que puede dañar los tejidos. En la mayoría de los casos la incontinencia es transitoria y una rehabilitación apropiada durante unas 15 sesiones basta para solucionar el problema. Menos de un 1% de los pacientes siente molestias después; en esos casos suele recurrirse al implante de un esfínter artificial.
  • La incontinencia por imperiosidad. Responde a una inestabilidad de la vejiga, es decir, la vejiga se contrae en el momento equivocado y provoca una necesidad imperiosa de orinar. Este tipo de incontinencia suele estar vinculada con una hipertrofia de la próstata y es ése el problema que hay que tratar para remediar la incontinencia.
  • La incontinencia posmiccional. Es mucho más frecuente en las personas mayores, pero, aun así, afecta a uno de cada tres hombres antes de los 40 años y a un 50% de los varones de más de 60. La solución suele ser la rehabilitación.

Los tratamientos

Cuando la rehabilitación no es suficiente, la incontinencia de esfuerzo se trata con un esfínter artificial, que reemplaza al natural. Es una operación dura que sólo debe considerarse cuando las otras alternativas no hayan funcionado.

En los casos de incontinencia por imperiosidad, el tratamiento debe ser precoz. Si la prevención ha fracasado, se recurrirá, en primer lugar, al biofeedback, cuya técnica consiste en la rehabilitación del esfínter (se aprende a contraer los músculos correctos para recuperar la capacidad vesical). En segundo lugar, y únicamente si el médico estima que las probabilidades de recuperación son altas, se recurre a la cirugía. Hay que tener en cuenta que la respuesta de alguien de 50 no es la misma que la de alguien de 70. Entre las técnicas más innovadoras figuran la neuromodulación o el agrandamiento vesical.

La incontinencia posmiccional sólo se trata por medio de la rehabilitación, que suele ofrecer resultados satisfactorios. Cuando no se logran puede recurrirse a técnicas paliativas, como las fundas de goma para el pene, el orinal portátil o las protecciones absorbentes para hombres, adaptadas a la anatomía masculina. Éstas se venden en farmacias y en grandes superficies. En cualquier caso, lo primero y principal es hablar con el médico, quien podrá tratar al paciente de manera eficaz o, en todo caso, derivarle a un especialista.

J. Lauzanne

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