Diferentes patologías del pene

Y sin embargo, pueden darnos problemas a la hora de llevar una vida sexual completa. Hoy vamos a revisarlas. Al menos, las 6 entidades que más frecuentemente vemos en los Centros de Atención Primaria.

Fimosis

Entendiendo como tal el estrechamiento de la piel del prepucio, que impide descubrir completamente el glande, se trata, quizás, de la alteración a nivel del pene más frecuente.
Suele ser congénita, aunque se puede presentar, por ejemplo, tras haber padecido múltiples inflamaciones en la piel del prepucio, que hayan llevado a su retracción.
No se puede diagnosticar antes de los tres años de edad del pequeño, puesto que hasta entonces, cierta retracción es normal.

Frenillo corto

Se diferencia del cuadro anterior en que, en este caso, sí que conseguimos descubrir completamente el glande, pero existe cierta tirantez por parte del prepucio (sobre todo, con la erección). Concretamente, de la “tira de piel” que sirve de inserción del prepucio a nivel de la base del glande. Igual que en el caso anterior (fimosis) la solución definitiva pasa por una pequeña sección quirúrgica.

Parafimosis

Situación que acontece en personas con fimosis (es decir, sin posibilidad de retirar el prepucio de forma espontánea y dejar libre el glande). Si en estos casos insistimos en retraer la piel del prepucio, puede presentarse lo que conocemos como parafimosis.
Esto es que el prepucio queda retraído de forma permanente por debajo de la base del glande, sin posibilidad de volver a su posición normal. Lo que veríamos en este caso es un varón con el glande inflamado, edematoso, e incluso con cierta coloración azulada (producto de la dificultad del retorno venoso desde el glande). Y rodeando la base del glande, una especie de anillo, también edematoso y enrojecido, que sería el prepucio (piel) enrollado sobre sí mismo.
Y dado que este prepucio es más estrecho de lo normal, genera una especie de “estrangulamiento”, tanto de los vasos que lo nutren a él, como de los vasos que han de llevar riego al glande. Se considera una urgencia que ha de ser atendida lo antes posible, antes que la propia inflamación generada dificulte sobremanera dicha reducción.

Balanitis/balanopostitis

Se trata de una inflamación de origen, generalmente, infeccioso, que acontece, bien sólo en el glande (balanitis), bien tanto en el glande como en la piel del prepucio más cercana a éste (balanopostitis).

En la mayoría de ocasiones hay implicada una Cándida (un tipo de hongo), si bien puede deberse a otros tipos de hongos, o incluso, a una infección bacteriana.

Son factores predisponentes, la fimosis, con la consiguiente dificultad higiénica a nivel del glande añadida, pero también, determinadas situaciones que disminuyen la inmunidad local y permiten que proliferen los hongos (como por ejemplo, la diabetes de larga evolución, cualquier tratamiento inmunosupresor, o haber utilizado, en los días previos, algún antibiótico de amplio espectro, situación que también ocurre en el caso de las candidiasis vaginales).

La higiene de la zona, en este caso, es primordial. Podemos, siempre bajo la supervisión de nuestro médico de confianza, añadir algún antimicótico en crema o solución. Si la balanitis está producida por la oclusión del prepucio, lo mejor que podemos hacer es acudir a nuestro médico para que nos derive al urólogo, de cara a intervenirnos de fimosis.

Priapismo

Entendemos por priapismo la presencia de una erección mantenida y dolorosa, sin que haya excitación sexual acompañante. Debemos recordar que la erección se consigue por la entrada de sangre a nivel de los cuerpos cavernosos peneanos.
Y que esta entrada está regulada por una serie de factores (entre ellos, destaca el deseo sexual y, a nivel molecular, la participación de unas proteínas denominadas prostaglandinas). Cuando, tras una erección, el mecanismo de “vuelta a la normalidad” falla, nos encontramos ante una situación de priapismo.
La cada vez mayor utilización, en los últimos años, de fármacos en busca de una erección ha hecho que se disparen los casos de priapismo que vemos en los centros sanitarios.

Su solución suele requerir de una intervención quirúrgica, y es primordial que se realice de forma más o menos rápida, de cara a prevenir la aparición de una fibrosis a nivel de los cuerpos cavernosos; cosa que comportaría una situación de disfunción eréctil.

Enfermedad de Peyronie

Se presenta, clínicamente, con la desviación mantenida del pene en erección (deja de estar “recto”). Es debida a la presencia de una placa de fibrosis (tejido no elástico) a nivel de los cuerpos cavernosos, que no sigue la dirección normal del pene, y origina esta desviación, la cual puede generar dolor durante la erección, y dificultar, en mayor o menor medida, la penetración.
Pese a ser más frecuente en varones con el paso de los años (se piensa, de hecho, que la causa de esta fibrosis radica en la acumulación de múltiples traumatismos en relación con el coito), no es extraño verla en jóvenes. Si bien, aquí conviene pensar más en una causa congénita.

Su solución suele pasar, también, por el quirófano. 

Fuentes:

-4ª edición de la “Guía de Actuación en Atención Primaria” (páginas 723 a 725) de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria.
-Fisterra: Protocolo de Balanitis y Balanopostitis, (bajo suscripción).
-Fisterra: Protocolo de Enfermedad de Peyronie

Otros contenidos del dosier: Patología genital masculina

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