Métodos anticonceptivos locales: preservativo, diafragma y capuchón cervical

Utilizados desde la antigüedad, se clasifican en mecánicos (o de barrera) y químicos, masculinos o femeninos. Algunos, después de haber caído en desuso, especialmente después de los contraceptivos hormonales, han vuelto a estar de actualidad para combatir la transmisión de enfermedades de transmisión sexual.

El preservativo masculino

El único anticonceptivo local masculino es el preservativo. El "condón", generalmente de látex, tiene la ventaja de ofrecer una contracepción eficaz y una buena prevención contra las enfermedades de transmisión sexual al mismo tiempo. Es importante, sobre todo para aquellas que no tienen cura: Sida, hepatitis B y C.

Aunque sea utilizado correctamente, el preservativo no es efectivo al 100%. Por este motivo es habitual que sea considerarlo como menos "seguro" que la píldora o el DIU, pero es mejor que los espermicidas.

Una parte de los embarazos no deseados que ocurren a pesar de haber utilizado el preservativo, se debe a los "accidentes" –filtraciones o roturas del preservativo– que la pareja suele detectar inmediatamente. Por eso es necesario recordar que existe la contracepción de emergencia que se puede adquirir sin receta en las farmacias y que es particularmente indicada para estos casos.

El diafragma

El diafragma es un disco de silicona rodeado de un muelle de metal circular que la mujer puede colocar ella sola una vez haya aprendido la técnica. Se introduce en la vagina antes de la relación. Existen tallas diferentes (de 60 mm a 90 mm cada 5 mm) y es aconsejable usarlo con un espermicida.

El diafragma se coloca entre el cérvix vaginal posterior y detrás del hueso púbico. De esta manera cubre la parte anterior de la vagina y el cuello del útero y presenta un obstáculo para la progresión de los espermatozoides hacia el útero.

Su eficacia anticonceptiva es comparable a la del preservativo masculino y depende de la motivación de quien la utiliza y de los consejos de utilización del médico.

En cuanto a la protección de las ETS, el diafragma, como no cubre la totalidad de la vagina, tiene una eficacia inferior a la del preservativo masculino, incluso aunque se utilice con un gel espermicida.

El diafragma es obligatoriamente prescrito por un médico o una matrona y está cubierto por la Seguridad Social.

El capuchón cervical

Una vez más, se trata de crear una barrera mecánica a la progresión de los espermatozoides, el capuchón cervical que se coloca en el cuello del útero con un efecto ventosa se utiliza a menudo combinado con un gel espermicida. Fabricados en silicona, hay pocos riesgos de que estos dispositivos se desplacen durante la relación y constituyen un método anticonceptivo eficaz. Es necesario practicar mucho para colocarlos y retirarlos. No está financiado por la Seguridad Social.

El preservativo femenino

El preservativo femenino es un cilindro de látex lubricado cerrado en una de las extremidades y que se mantiene en su lugar gracias a un anillo externo que se coloca en la vulva. El Femidom® es el único anticonceptivo mecánico femenino que ofrece a la vez una buena eficacia contraceptiva y una protección fiable contra las ETS.

Las esponjas anticonceptivas vaginales

La esponja anticonceptiva vaginal Pharmatex tampon® es un cilindro de esponja cubierto con un producto espermicida (cloruro de benzalconio), que se debe colocar al fondo de la vagina. Es fácil de poner, pero puede ser más complicado retirarla. No se debe mantener más de 24 horas, pero hay que dejarla al menos dos horas después de la última relación. Además del efecto del espermicida, la acción contraceptiva de esta esponja se debe a su capacidad de absorción del esperma y a una teórica acción oclusiva del cuello del útero. Su eficacia anticonceptiva es correcta, pero no previene de las ETS.

Los espermicidas

Disponibles en geles o en óvulos, los espermicidas se utilizan a menudo como complementos de otros métodos anticonceptivos bien para aumentar la eficacia (en el caso de las técnicas de previsión, por ejemplo) bien para asociar  el efecto anti-ETS (cubierta cervical). La eficacia anticonceptiva de los espermicidas que se utilizan solos se considera habitualmente inferior a la de los preservativos. Por esta razón se recomiendan más frecuentemente cuando el riesgo de embarazo es poco importante: inmediatamente después de un parto, por ejemplo, o para las mujeres de más de 45 años.

Son fáciles de utilizar y además tienen la ventaja de ofrecer un cierto grado de lubricación vaginal y un papel de protección contra las ETS. Sin embargo es importante observar algunas reglas de utilización, en particular respetar un plazo entre el uso del espermicida y la relación, y además evitar utilizar jabones que puedan alterar su eficacia.

Dr L. Moy

Otros contenidos del dosier: Los métodos anticonceptivos

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