Afrodisíacos: ¿mito o realidad?

Miedo a no dar la talla, ganas de prolongar el deseo, desde siempre la humanidad ha buscado medios para estimular la libido. Existen muchos productos, con más o menos efectos secundarios. Conozcámoslos.

Cantárida, cuando te pica una mosca

Cantárida es el nombre de una mosca española. Se vende disecada y reducida a polvo. Es eficaz por lo menos en el hombre. En efecto, puede desencadenar una fuerte erección gracias a un compuesto, la cantaridina, que se encuentra también en las ancas de rana. Sin embargo, hay que tener cuidado, ya que es extremadamente tóxica y puede provocar priapismo (erección prolongada y dolorosa). En los casos más graves, su ingesta puede desencadenar una hemorragia renal y provocar la muerte. ¡Mejor evitarla!

Yohimbina: cuando la caña se convierte en roble

La yohimbina proviene de la corteza de un árbol que se encuentra en Gabón. Se supone que facilita la erección gracias a sus propiedades vasodilatadoras que provocan afluencia de sangre hacia el pene. En realidad, es poco eficaz en el hombre. Esta sustancia debe evitarse absolutamente en caso de enfermedades renales, hepáticas o de hipertensión.

Quizás sepamos un poco más sobre ella dentro de algunos años pues se está llevando a cabo un estudio que asocia la yohimbina a la arginina.

Mandrágora: semejanzas…

La mandrágora es una planta que se encuentra en las regiones mediterráneas y en Asia. Su reputación proviene más del aspecto de sus raíces que de su composición. Algunos ven en ella la forma de un cuerpo humano, otros reconocen un pene en erección.

Ginseng: para recargar energía

Es uno de los afrodisíacos más conocidos. Se trata de la raíz de una planta que se encuentra en Asia y América del Norte. Ningún estudio ha demostrado su efectividad. Solamente parecen atribuírsele propiedades antifatiga, lo que puede efectivamente ser útil ante una tórrida noche de insomnio.

La DHEA: para las señoras…

La dihidropiandrosterona (DHEA) es una hormona natural producida por el organismo. Aparece especialmente en el origen de la producción de testosterona, que tiene una acción sobre la libido masculina y femenina.

A partir de la edad de 20 años, la cantidad de DHEA producida por el organismo baja regularmente. La eficacia y la tolerancia de esta molécula no han sido establecidas, por lo que conviene ser prudentes.

Aunque algunos afrodisíacos tienen una acción real sobre la vasodilatación, son al mismo tiempo peligrosos y se desaconseja recurrir a ellos. Para los otros, sin eficacia biológica, su acción alude más bien a la autoconvicción. En todos los casos, son los factores psicológicos más que los principios activos los realmente eficaces. Basta con creérselo…

Si verdaderamente crees necesitar afrodisíacos, es quizás útil volver un poco a la realidad y dejar de marcarse metas demasiado altas. Hacer el amor jamás ha sido una competición en la que se gana por ser el que dura más, el mejor “equipado” o el que logra la mayor cantidad de posiciones. Si te enfrentas a un problema de sexualidad, no dudes en consultar a un médico sexólogo, que podrá ayudarte a encontrar las soluciones adecuadas. Piensa antes que nada en compartir el placer sin recurrir a artificios que puedan dañar tu salud.

A. Sousa

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