El tantrismo o la espiritualidad en el sexo

Pero de la fantasía a la práctica oriental del tantrismo hay un abismo. De hecho, según la cultura oriental, el sexo no es más que un medio, entre muchas otras técnicas tántricas, para acceder al loto de los mil pétalos, es decir, el despertar espiritual. ¿Por qué en Europa tenemos una imagen tan limitada del sexo? Sin duda alguna, porque el tantrismo no reniega del cuerpo como el resto de tradiciones o religiones. Al contrario, quienes lo practican conocen y asumen su cuerpo y los cinco sentidos. Nació por allá en el siglo III o IV, en oposición a las prácticas demasiado escépticas del hinduismo y el budismo.

Alcanzar la verdad a través del cuerpo. Rendirse a los deseos en lugar de luchar contra ellos o intentar controlarlos, pero sin dejar que éstos nos dominen… ahí está la dificultad. Se necesitan muchos años de experiencia y seguir las enseñanzas de un “gurú” para avanzar por este camino. Y es que no es casualidad que algunos califiquen al tantrismo de “vía heroica”.

Maithuna o ritual tántrico de unión sexual

La reputación “tórrida” del tantrismo se debe a un ritual, el del Maithuna: una unión sexual sagrada. Después de una iniciación muy larga, el tántrika, el adepto, puede alcanzar una etapa que le permitirá despertar esa energía que, hasta entonces, permanecía dormida. Esa energía se considera femenina, creativa y cósmica. La unión sexual puede concretarse con una mujer de carne y hueso o, sencillamente, con la mujer interior que habita en cada uno de nosotros. Y es que el ritual no implica forzosamente una relación sexual. Consiste en una relación sensorial con la pareja, a través de la voz, de la mirada, del tacto… o mediante una meditación de yoga que puede conducir a ese mismo despertar espiritual. En cualquier caso, la mujer se considera la diosa Shakti, que encarna la energía femenina cósmica y que puede ayudarte a alcanzar un estado superior.

Por otro lado, en una relación sexual, es ella quien lleva las riendas. Esto no significa que el hombre sea pasivo, pero debe abandonarse al placer y contener la respiración y sus fluidos.

La gran particularidad del orgasmo tántrico es que debe alcanzarse sin eyaculación. El hombre tiene que controlar su semen. La energía que se obtiene permite pasar a otros niveles de conciencia. El Maituna es, de hecho, un ritual muy codificado donde las purificaciones, las ofrendas y las posturas permitan acceder a transformaciones corporales y psíquicas.

El objetivo de esta práctica es, entre otros, comprender la doble polaridad femenina y masculina del ser humano para así vivir plenamente el momento. Así pues, la finalidad no es alcanzar un éxtasis personal.

Un nuevo acercamiento al cuerpo

La práctica real del tantrismo en países occidentales es bastante complicada, ya que es necesario seguir los preceptos de un maestro. En India hay muy pocos “gurús”, así que en Europa muchos menos. Si estás pensando en acceder a estas etapas sexuales por la vía directa, lo cierto es que los guías espirituales lo desaconsejan, ya que podría ser peligroso tanto para el cuerpo como para la mente. Por suerte, no está todo perdido. Queda una última opción: el yoga y la meditación. Estas técnicas ofrecen un nuevo enfoque del cuerpo y las sensaciones. ¿Una relación distinta con el cuerpo? Eso solo puede enriquecer nuestra vida sexual.

M. G. Le Perff

Otros contenidos del dosier: Consejos para una buena sexualidad

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