Volver a hacer el amor tras un periodo largo de abstinencia

“Hace más de cuatro años que no tengo relaciones sexuales”, admite Martín, de 24 años. El desaire que recibió tras haber eyaculado precozmente fue tan brutal que optó por no volver a correr el mismo riesgo. “No he vuelto a tener relaciones desde que nació mi hija, que ahora tiene 3 años”, confiesa Alejandra, mamá soltera que lidia a diario con el cansancio, la falta de tiempo y el miedo a equivocarse. La abstinencia suele vivirse mal: se asocia a una situación de fracaso casi vergonzosa. A veces, la inactividad erótica puede ser indicativa de una falta de autoestima; en esos casos, “volver al ruedo” no es sencillo.

Causas de la abstinencia

“Estadísticamente, la abstinencia responde a una ruptura dolorosa o a una experiencia sexual desagradable”, indica Paris. La persona puede sentirse bloqueada por el recuerdo de un fracaso de naturaleza relacional o sexual y amputarse la posibilidad de una nueva relación.

En el caso de los hombres, los reproches más dolorosos son los que tienen que ver con su desempeño sexual, los cuales afectan a su virilidad. En las mujeres, en cambio, es la imagen de sí mismas la que se ve afectada. La tiranía de la apariencia es muy fuerte y la falta de autoconfianza o los comentarios descorteses pueden dar lugar a periodos de abstinencia más o menos largos. Una enfermedad que afecta al físico o una amputación –del clítoris o de un pecho– también pueden ser determinantes. El embarazo y el nacimiento de un bebé juegan, asimismo, un papel nada desdeñable en la decisión de romper con el sexo.

¿Hablarlo… o no?

La primera pregunta que se hace alguien que lleva mucho tiempo sin tener relaciones es si debe o no contárselo a la próxima persona con la que esté. “Recomiendo la sinceridad”, dice Paris sin rodeos. “Es mejor que el compañero o la compañera lo sepa, aunque no hay necesidad de entrar en detalles ni de dramatizar”, agrega. Al mencionar la situación, las dudas, los posibles “gatillazos” y la necesidad de ir despacio adquieren otro significado. En cambio, si la persona se calla, corre el riesgo de que el otro lo tome por torpe y sea brusco, lo cual tendría consecuencia nefastas para ambos.

¿Cómo reacciona el cuerpo la primera vez tras la abstinencia?

Se quiera o no, los nervios y la aprensión pasarán factura al cuerpo. Reconocer las consecuencias físicas permite estar preparado cuando aparezcan. “La aprensión crea estrés y dispara la adrenalina”, apunta Paris. En la mujer eso puede suponer un problema de lubricación capaz de contraer los músculos del perineo, lo cual se traduce en menos placer e incluso en dolor. El riesgo de entrar en un círculo vicioso (aprensión, tensión, dolor, aprensión) es real.

En el hombre los síntomas son diferentes, pero el riesgo al que se expone es el mismo. La producción de adrenalina puede entorpecer la erección, que puede no ocurrir o, por el contrario, desembocar en una eyaculación precoz. Por otro lado, si los preliminares escasean, puede ocurrir que la hormona sexual –la testosterona– se reduzca; un detalle que debe tenerse en cuenta.

Respuestas femeninas a la abstinencia

Cuando, tras un periodo de abstinencia, la mujer pasa al acto, son muchas las preguntas que la asaltan: ¿soy lo suficientemente deseable?, ¿reaccionará bien mi cuerpo? La duda siempre está presente, “y es normal que sea así”, asegura el experto. “Sin embargo, es mejor anticiparse a ella y fortalecer la autoestima”.

Para que la mujer recobre sensaciones corporales perdidas, ha de reconciliarse con el placer: “Hacerlo simplificará el encuentro sexual”, explica el médico. Para ello puede ser útil ir a un spa, recibir un masaje, etc. También es importante reconciliarse con la propia imagen. En ese sentido puede servir ir a la peluquería o comprarse un vestido nuevo.

Respuestas masculinas a la abstinencia

La preocupación del hombre se centra en su desempeño, más aún tras un periodo largo de abstinencia. Los preliminares son como una prueba y la adrenalina, que necesariamente se disparará, puede jugar malas pasadas.

La clave es tirarse a la piscina en la mejor de las condiciones, es decir, con una compañera por la que se sienta mucha atracción. “A la hora de verificar las aptitudes sexuales es mejor evitar los encuentros de una noche”, aconseja Paris. Cuanto más en confianza esté el hombre con la mujer, más tranquilo se sentirá, porque la verá como a una aliada y no como a un juez.

Reanudar la sexualidad

El consejo clave es: ¡no darse prisa! “Hay que dejar que nazca el deseo, que aumente, aunque ello signifique posponer un poco el acto y frustrarse”, recomienda el médico. Es decir, es necesario flirtear antes de pasar a la acción. Querer darse prisa para sortear el obstáculo rápidamente es muy común, pero hacerlo no es una buena idea. No se trata de pasar a las zonas sexuales enseguida, sino de hablar, seducir, etc. Una caricia sensual puede evitar muchos bloqueos. Después de todo, es posible vivir el encuentro como si se tratara del primero, pero con la ventaja de contar con experiencia.

C. Maillard

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