Yo quiero, tú no

Cuando el miembro más demandante de la pareja se siente rechazado, duda de los sentimientos de su pareja y no sabe qué actitud adoptar para interrumpir el círculo vicioso. Muy pocas veces se cuestiona a sí mismo y casi siempre piensa que el otro no es “normal” o incluso que ya no le quiere.

Favorecer el diálogo

Entretanto, el que tiene menos deseo se siente en la obligación de responder a la demanda de su pareja. Para evitar el conflicto, adopta conductas de evitación: se acuesta antes o se refugia en la televisión o en el ordenador. Siente que es el responsable de las tensiones. Su menor demanda sexual no es entendida ni reconocida por la otra persona. Le es reprochada su indiferencia. A veces ni siquiera tiene tiempo de manifestar su deseo porque es el otro el que siempre lo hace.

Sin embargo, las dos personas son parte de la situación y un conflicto en torno a la sexualidad puede surgir en cualquier momento si tanto una como otra no se expresan. Hablar libremente con el fin de crear una intimidad es fundamental en cualquier pareja.

Reactivar el deseo

Esta diferencia en la frecuencia del deseo carnal, ¿puede respetarse o aceptarse?, ¿o es señal de una dificultad sexual?

¿Por qué el miembro de la pareja que tiene más deseo no despierta el del compañero? A veces, la relación sexual es el único momento de intimidad entre las dos personas. Es indispensable que pasen tiempo juntas para alimentar la pasión.

En ocasiones el descenso en el deseo sexual se entronca con una ausencia de placer. En efecto, es el recuerdo de la intensidad del placer lo que dispara las ganas de volver a sentirlo. La ausencia de placer es difícil de reconocer y de admitir al otro.

Por otra parte, hay que tener cuidado con las relaciones sexuales con pocos preliminares, ya que se vuelven mecánicas –como la liberación de una pulsión o de una tensión– y dejan de ser un verdadero encuentro entre ambas personas.

Hay individuos que desearían tener relaciones sexuales cada día para reafirmarse. Cuando esto ocurre, el compañero, al no sentirse deseado por sí mismo, puede rechazar esta sexualidad en la que no encuentra su lugar.

La sexualidad es un vínculo entre dos seres humanos y a veces requiere un intercambio verbal sincero, sin recriminaciones ni reproches. Cada cual vive la sexualidad como quiere y la “cantidad” de amor no guarda ninguna relación con la cantidad de relaciones sexuales.

Dr H. Jacquemin Le Vern

Otros contenidos del dosier: Sexo sin problemas

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